17.8.11

ciudad presente

ciudad lluvia hoy terminás. amaneciste oscura y me tropecé en tus calles sin saberlas. te soñé distinta y lo fuiste. bailaron los puentes con lo negro de los pájaros que muchas mañanas me despertaron y les tuve miedo y no los quise ver. estos son sonidos del paisaje: la lluviamuda, las ventanasviento, parques rebeldes de juventud y de verde. te escribí ciudad y te viví sensible. estos son regalos: el discurso aprendido, todos los alfabetos en mi cabeza que a diario desempolvo, las ideasherrumbre siempre presentes pero ahora chorreadas con café. canto final a la ciudad lluvia, cantollanto, haber dejado de escribir pero en ésta tu última noche, ciudad presente, regresarte las palabras.

22.6.11

qué hacer del llanto

Mi gata negra llora de su ojo derecho. Amanecemos y sus lágrimas secas solo se dejan ver de ese lado de su cara. Me da la impresión que llora sin entender, que en algún momento de su noche despierta y moja su mejilla derecha sin hacer ruido, quedita y a mi lado, sin querer despertarme a pesar del llanto. No sabe que la palabra lágrima es triste pero no tan triste como muchas otras. ¿Qué significa la distancia para ella? ¿O la idea misma de llorar durante la noche? ¿Qué hacer de ese acto? Despierto ignorando la tragedia que tomó lugar a mi lado, abro los ojos y mi gata negra está ahí, viéndome, esperando el día.

9.6.11

mi gata negra llora de su ojo derecho

    haciendo un recuento de la ciudad me detuvieron los puentes y se adueñaron del momento las memorias-herrumbre. siempre inoportunas, tan memorias como herrumbre, mujerzuelas no invitadas a comer. ahorita mismo están bailando sobre el metal, sin prisa y sin frío. se amontonó la gente queriendo verlas, se pisotearon y se sacaron los dientes, apuñándose se olvidaron de mí y mis dos años de ciudad, espectáculo triste. memoria-herrumbre la última ventana con luz, las botellas de vino quebrándose, los patos sin sur. tanto bailecito embruja a la muchedumbre que babea y ríe. y las memorias escupen herrumbre. memoriasbrujasherrumbre. bruja el recuerdo del bus lleno de payasos. herrumbre la espalda de la muchacha que quiere hacer sentido de su vida. escupa mi primera pacha de guaro. los puentes no bajan y más gente se amontona y babea y las memorias bailan mirándome a los ojos y yo para salvarme pienso en mi gata negra que llora de su ojo derecho sin entender.

26.5.11

lo marchito es inaceptable

aceptar el esoespartedelavida es aceptar palabras marchitas, crimen. la señora vuelve después de la tormenta y llora porque no reconoce su casa, regresar a nada se dice y no las acepta, han perdido su brillo y el llanto nunca ha pesado tanto. a los músicos les robaron sus instrumentos y la banda se deshace, perdidas las teclas y ahogada la música. parte de la vida. parte de cuál vida. cuál parte. lo marchito es inaceptable. encontrar a alguien debajo de la cama y no sobre ella es una memoria triste. caminar por la calle de siempre y no reconocerla también. no las acepto se dice el trompetista.


25.4.11

por la tarde compartí mi arroz integral con las palomas, pero se les pegaba a los picos sin poder tragar. este momento quién lo inventa. empezó a llover como llueve en esta ciudad y las palomas seguían picoteando y peleándose, el arroz volviéndose imposible, la gente corriendo sorprendida por el agua, el sonar de la ciudad, qué hago tan lejos, cada vez más palomas, cada vez más mojado el arroz, se quedó vacío el parque, solamente las palomas, el arroz y yo. yo ahí pero lejos, las palomas locas por nada.

29.3.11

objetos no reclamados

en ésta la ciudad de la lluvia, los domingos en las mañanas se ven decenas de grupos de personas en las esquinas, todos con sus abrigos/gorros/bufandas, en una mano el cigarro en otra la taza de café. esperan con paciencia su turno para entrar a la cafetería de rigor y cumplir así con el ritual del fin de semana. ciudad burbuja que quiere ser lo que el resto del país no es, vegetariana, ecológica, artista, música, ciclista, limpia, tolerante, incluyente. pero de esas tazas de café humea el cinismo, de los cigarros se aspira el vacío, de los cuerpos se suda orfandad. el desayuno del domingo es pues el esfuerzo tácito por lo colectivo. me uno y como es una niña traviesa la vida, al lado de mi mesa y en el estante de objetos perdidos: una antología de vallejo, mitad en inglés, mitad en español.

16.3.11

techos delgados (lo que piensa la muchacha)

se me llenó la vida de momentos herrumbre, acumulados sin que me diera cuenta y hoy los veo a la cara y no tienen sentido y si la persona a mi lado llora entiendo pero olvido, si te veo de frente pienso vacío, si me tomo un café renuncio. me voy y a quién recuerdo. Lupe me contó que en su pueblo la lluvia es tan fuerte y los techos tan delgados que la gente se habla al oído, siempre, como secreteándose. que al polvo lo aplaca la misma lluvia. aquí las sombrillas son de todos los colores: el plástico que detiene el agua pretende tener vida propia. por eso nunca llevo sombrilla me dice sin verme, raspando el suelo con su bastón húmedo.

2.2.11

lo que piensa lupe

me siento y el café negro y amargo me traiciona porque me hace recordar de donde vengo y tengo que comenzar de nuevo, a no pensar, cerrar los ojos y escuchar los carros que pasan por encima de donde estoy sentado, unos más arriba que otros como filitas de sonidos, capas, ruidos que vienen y van en todas direcciones y yo acá sentado recordando lo mío que no es esto, y las autopistas encima, cemento que lleva a todos lados menos a la historia de donde vengo, caminos que según yo llevan a la nada, y lo que yo siento es lo que cuenta, ¿no? El café tan negro y tan amargo pero la ciudad con sed a pesar de la lluvia.

16.1.11

Obsequio

Un amigo argumentó en una mesa de tragos que uno a los hijos no debe escogerles ni siquiera el equipo de futbol. Que el mejor regalo que uno les puede dar es la libertad para escogerlo todo – profesión, religión, partido político, equipo de fútbol. Todos estuvimos tácitamente de acuerdo con los primeros tres, pero el concepto de vestir a los hijos con la camiseta del equipo de uno fue arduamente debatido. La discusión no llegó a ningún acuerdo, por el contrario, la mesa se dividió ortodoxamente entre ambos bandos.

Quiero que mis hijos sean apasionadamente liguistas para que vivan esa hermosa metáfora de la vida que es el fútbol, y que además lo hagan siendo parte del clan, de todos los primos fanáticos, y así satisfagan ese instinto primitivo de pertenecer a un grupo, de obtener identidad a partir de lo colectivo. 'Así como lo hicimos los primos de nuestra generación, quiero que mis hijos viajen en bus y conozcan muchos de los rincones de este país en sus peregrinaciones a los estadios. Que sientan terror al ver a uno de sus primos salir con la cabeza ensangrentada tras ser golpeado con un caracol por un aficionado sancarleño. Que se enorgullezcan al ver a ese mismo primo saltarse la malla, burlar la seguridad y perseguir al árbitro que nos había anulado un gol durante el clásico nacional. Quiero que recorten la foto del ´energúmeno alajuelense que quiso hacer justicia con sus propias manos´ y la peguen en la puerta de su cuarto como trofeo de guerra.

Me haría muy feliz que su primera pacha de guaro sea comprada en las afueras del Fello Meza, a la edad de catorce años y que junto a los primos y bajo los efectos del alcohol se rían hasta más no poder mientras cantan el himno. Quiero que sean juntabolas en los partidos con el único objetivo de estar más cerca de sus héroes; que llenen bolsas de miados colectivos; que sean fundadores de alguna barra brava; que sean perseguidos en La Sabana por una turba de saprisistas; que, ¿por qué no?, le rompan la cara a algún morado; que junten dinero para comprar una manta o el bombo que llevará el ritmo de los cánticos; que discutan la nueva contratación comiéndose un pastelillo de papa y tomándose una cerveza afuera del Morera antes de que empiece el partido.

Me haría feliz ver a mis hijos llorar desconsoladamente la perdida de un campeonato, e igual de feliz verlos llorar de emoción al celebrar el gol del triunfo y la obtención de un nuevo título. Quiero que mis hijos sueñen con tener hijos liguistas y que difícilmente acepten novias o novios saprisistas.

A mis hijos e hijas recién nacidos no los bautizaré ni les pondré nombres de heroicos guerrilleros, pero con el mayor orgullo paternal los vestiré de rojo y negro antes que aprendan a caminar o a hablar, y les contaré historias de las grandes hazañas de un técnico llamado Badú, de los goles de un Gugui Ulate, de Miso Matador, de un tal Chunche, de como casi casi le ganamos al River Plate, de la zurda de Izaguirre o del pundonor campesino de Arnaez.

Lograr que mis hijos sean liguistas no es robarles su libertad. Lo contrario. Es regalarles una experiencia familiar y colectiva profunda, una forma más de apasionarse por la vida. Igual de importante, es el poder regocijarse al ver a un Brayan Ruiz deshacerse del último defensa y el portero morado con la exquisitez de su zurda y así anotar el gol que nos permitió a todos levantar la copa.

8.11.10

lejos pero no tan lejos

Por el cuarto y durante la noche caminó el pasado inventado, suelto. Pero la mañana tan alegremente falsa maltrató la memoria, y las palabras con su descaro habitual terminaron de barrer los puños de vida. Mejor quedarse callado, no compartir nada con el viento.

2.10.10

desde aquí la lengua baila
recorre las calles pegadita a las paredes
hablando sola
y da brincos de alivio
porque se enferma sabiendo calor,
segura de ser.
se desenfrena olvidando a los amigos
y en el momento de caer y justo antes de golpearse
se descubre tersa y de todos.

21.9.10

´hoy es la víspera de siempre´
Silvio Rodríguez
soñé gigantes
y amanecí más pequeño que lo que vieron mis ojos.
en el lugar de la noche
recogí vida y visité
esquinas abarrotadas de gentes.
descansé de nuevo,
cabeza, asfalto y una ilusión de humanidad.

8.9.10

´y de que modo sutil me derramó en la camisa
todas las flores de abril´
Nicolás Guillén

taza de café frío para el que piensa mucho
almácigos amontonados en las repisas
manchando,
afuera los respiros de la lluvia
para setiembre y los techos de papel,
buen día como todos los otros:
lo fresco, el agua
a pesar de todo.

3.9.10

siempre las ventanas

la conversación no se oye, no oigo tu voz ni lo que decís ni reconozco tu nombre, y el mío no lo ofrezco porque se va a perder con el de todos. un barco sin rumbo y repleto de gentes: inútil olvidar los cuerpos durmiendo y bailando, la humedad de la madera, el sonido necio del dominó, gestos dramáticos y risas exageradas. alguien te toma de la mano y te desaparece pero una ventana del barco se apiada y me regala un último cuadro. siempre las ventanas. me quedo movido por el raro bailar de un mar que no se reconoce a sí mismo. pasan años y regresás, la bulla la misma pero tu sonrisa más clara y esta vez tu mano encuentra la mía y ahora somos pareja abrazada, mecidos por un mar que reconocemos, de este lado de la ventana y con muchos nombres.